Hacia Shiraz



Yasuj y Bishapor – ruta de transición   (26, 27 / 04 / 2013)

Salimos de Isfahan con la sensación de que aunque hubiéramos estado otros tres días seguiríamos sin tiempo tampoco para dejar de maravillarnos por la ciudad. La transformación es múltiple dependiendo de una hora u otra, de una intensidad de luz u otra. En fin, es una ciudad que trasciende la simple visión.
Pero debemos de partir para Yasuj.

Hoy es la primera jornada de acercamiento a otra mítica ciudad, Shiraz. Hemos decidido ir más al interior que la carretera principal que une Isfahan con Shiraz, para seguir cerca de la cadena montañosa Zagros, la cual la empezamos a poco de entrar en Irán.
Nuestra ruta será de unos 500 kms en dirección suroeste.
El primer tercio del recorrido es interesante, el segundo un poco anodino y el tercero espectacular.
Los dos primeros tramos pasan por zonas de largos y amplios valles muy agrícolas, salpicados, como casi en todo lo visto, de una indisimulada isla que contiene alguna gran industria (gas, fosfatos, cementos, fundición, …).
El tercer tramo es el puro paso de los Zagros y el espectáculo de la visión de montañas y ríos. 
Visión en los Zagros

Hemos tenido la suerte de añadir el espectáculo de la  trashumancia de enormes rebaños de ovejas y cabras, los cuales suben de valles, al sur de Shiraz, calientes en invierno y que van a las altas planicies de pasto de estas montañas. 
Hay rebaños, conducidos por 7 u 8 pastores, que fácilmente pasan del millar de cabezas.
Rebaños en la trashumancia

Ahora entendemos la existencia de tanta alfombra de buena lana en Irán y el por qué muchas de ellas son confeccionadas por los nómadas.
La vestimenta de estas personas, al menos con las que nos hemos cruzado, es de vestidos coloristas en las mujeres, aunque muy sencillos. Lo más curioso es haber visto que alguna de ellas no llevan velo, sino una especie de bonete circular con forma de cestillo.
Paramos a dormir en Yasuj pues mañana queremos dar un rodeo al ir a Shiraz y pasar a ver la antigua ciudad de Bishapor. Aprovechamos para reparar las fuerzas gastadas en Isfahan.
Cuando nos iban a enseñar la habitación, nos comentaron que en el ‘Coffee shop’ se celebraba una boda. 

Nuestra habitación en Yasuj

Una vez instalados, volvimos al área de recepción, pues era el punto donde había wifi, y el recepcionista, mientras Adela intentaba leer su correo, se me enrollo un poquito, y de rollito en rollito, nos acabó invitando por la noche a la boda de su amigo. Dos días seguidos de salir por la noche y madrugando mañana no es compatible con mi religión, así que excusamos la invitación.

Lo más bonito de Bishapor
Hoy día 7, hacemos la segunda jornada de acercamiento a Shiraz. El rodeo nos permitirá visitar Bishapor. La razón de esta visita está producida por la lectura de una novela histórica. La parte histórica, son las derrotas de los romanos ante el ejército del rey sasánida, Shapur I, consiguiendo en la última (260 d.c.) el apresamiento de parte del ejercito romano y de su emperador Valeriano. Este murió aquí, años después, pero dio tiempo a que él y el resto de prisioneros contribuyeran a edificar gran parte de Bishapor.

Después de la visita, si clasificamos el sitio de 0 a 10, se quedaría con un 1.  
Dicho de otro modo:
Viajeros, merece la pena el conectar Isfahan con Shiraz por Yasuj, pero llegando a dormir a Shiraz. Olvidaros de Bishapor.
Encontramos un 'pitufo' por el camino
 
Con esta ruta, hemos alcanzado el punto más al sur de nuestro viaje y lo vamos notando en el clima. Hay pocos rastros de nubes y menos de lluvia. La temperatura sube poco a poco y hoy hemos alcanzado los 27º. 
Hossein nos comentó que es normal en el país tener en invierno hasta 50º de diferencia, entre la zona norte (-10º) y la del sur (cerca de 40º).

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