YAZD (29 y 30 / 04 / 2013)
Yazd
está anclada en el desierto, pero las montañas que la rodean le permiten
disponer de agua, traída por canales subterráneos de 50, 100 o más kms.
Sus
edificios son de ladrillos de adobe, revestido externamente de más adobe. A la
parte moderna, como es lógico, no le afecta.
| Plaza en Yazd |
| Típico Badgir |
Además
del increíble sistema de abastecimiento de aguas comentado y denominado
‘Qanats’ (fijaros que cerca está de nuestras palabras ‘canal’ y
‘canalización’), Yazd, desarrolla otra técnica para mitigar el calor, con sus
famosos ‘Badgir’.
De
los tejados de las casas sobresale una especie de caja de cerillas con canales
en su estructura interior, que llegan hasta la planta baja del edificio. El efecto
conseguido es el movimiento del aire caliente hacia el exterior y el enfriado
hacia el interior. Si te pones debajo de un ‘badgir’ notas como tu cuerpo
recibe un soplo constante de aire fresco.
Para
su visita decidimos realizar el paseo por el casco antiguo que recomienda la
guía que llevamos.
En
su inicio está el Museo del Agua, y de visita obligada, pues para entender a
Yazd hay que entender la relación de la ciudad con el agua y el aire.
| Cúpula en el museo del Agua |
Después
de ver el museo, preguntamos a la persona de la entrada donde podríamos ver un
‘qanats’. Nos hizo un plano para ver, cerca de un pueblo a unos 35 kms de Yazd,
un manantial, un ‘qanats’ y un jardín que le alimenta. Después hablaremos de
ellos.
Seguimos
el paseo por el casco antiguo, viendo lo que dice cualquier guía.
Comimos
en un restaurante típico, donde un guiso de berenjenas nos devolvió la vida.
| Interior casa en Bagh Dolat Abad |
Después
nos fuimos al hotel para coger el coche y acercarnos a visitar la propuesta del
hombre del Museo del Agua.
| Cheshmed Qharbalbiz |
Cheshmeh
Qharbalbiz, es el nombre del manantial de donde se recoge el agua que abastece
a la ciudad (uno de ellos). Estaba lleno de familias tomando el té.
A
poca distancia está el ‘Qanats’ correspondiente. Y ya en el pueblo está el
jardín Pahlavanpur.
Los
dos primeros están bien para identificarte con el tema del agua, pero el
tercero fue una sorpresa.
Es
un jardín sin mucho cuidar, de sabor original, y con buen caudal de agua que corre
por dos canales. Uno de ellos atraviesa la casa que hay en el centro; entra por
un lado y sale por el opuesto de forma subterránea, excepto en medio de la gran
habitación de la zona baja, que emana en un estanque.
| Casa en el jardín Pahlavanpur |
La
casa tiene una luz en semipenumbra y un gran ‘badgir’ en un lateral. No hay
puertas, desde el referido estanque, puedes ver el jardín por delante y por
detrás, y oír el rumor de correr el agua en medio de la estancia.
Es
uno de los lugares más sabios que hemos encontrado en el viaje.
Bueno,
pues nos encontramos con dos parejas de madrileños.
En
el saludo encontramos hasta un punto de mala educación, sobre todo en los
hombres. Solo con una de las mujeres establecimos una conversación.
Cuando
terminábamos la visita descubrimos el motivo de su inexplicable actitud: en la
maravillosa habitación comentada, iban a preparar un té y el embrujo del lugar
lo querían disfrutar para ellos solos. Se llama egoísmo, es decir hinchazón del
ego.
De
vuelta a Yazd, en el pueblo celebraban una fiesta y en la calle, a los
ocupantes de los coches, nos daban un vaso de agua de rosas fría y unas pastas.
Me parecieron muy agradables; a Adela no le gustó el agua. Ella me dice:
“Te
estás volviendo tan tacaño que si es gratis, te gusta”. Creo que no es así,
pero siempre es bueno tener en cuenta las opiniones, sobre todo si son del
enemigo.
En
nuestra vuelta por Irán, Shirad es el punto más al sur, Yazd es el punto
central y nuestra próxima dirección es hacia el noreste, atravesando el
desierto de Sal.
PD-
La foto de la foto de la presa de 700 años está dedicada a Jose Luis (Rojo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario