Frontera

Hola, esperando que todos estéis bien, os envío una segunda crónica.
Creo que a partir de ahora no va a ser fácil enviar nuevas, pero se intentará (falsa idea como después se comprobó).

Antes de Irán:

Salimos de Erzincan volviendo a admirar su anillo de montañas nevadas.
En la ruta encontramos varios coches de policía perpendiculares a la carretera con su paisano dentro. Todos eran una replica de un coche de verdad, de tamaño y pintura muy realistas. No se cada cuantos de los cartón-piedra te toca el de verdad, pues a este no llegamos a verle.
La carretera acaba teniendo una altura entre 1.800 y 2.000 metros. Hay momentos que me recordaba a la estepa mongola.

Llegamos al último pueblo de Turquía antes de la frontera: Dogubayazit.
Como la inmensa mayoría de los pueblos-frontera, es desgarbado, sucio, militarizado, … es decir, es un pueblo que se corresponde con su impronunciable nombre.
Hay dos cosas que tiene el pueblo que si son especiales, una es el bíblico monte Ararat y la otra es el palacio de Ishak Pasha.
El monte Ararat


El primero es una mole de más de 5.100 metros que se encuentra a 25 kms al norte del pueblo. Se ve como si fuera un gigante que protegiera o vigilara el pueblo, a elegir.
El segundo, esta a 6 kms en dirección contraria al monte y es una construcción en piedra del referido Isaac en el mil seiscientos y pico. Está muy reconstruido pero la cúpula y minarete, originales, te recuerdan a un palacio de las mil y una noches.


Detalle de puerta en Ishak Pasha

Paso de fronteras:

No quiero extenderme mucho, así que resumiré lo que fueron las más de tres horas de la frontera turca y casi dos de la iraní.
En la aduana turca todo bien hasta que en el paso final, en el ordenador del policía, saltó una alarma de que el coche había superado en doce días el máximo de seis meses permitido.
Sellos de pasaporte y documento de aduana en Estambul, que demostraban lo contrario, pero no eran suficientes para el jefe de aduanas, al cual lo único que le importaba era la alarma de la pantalla del ordenador.
O pagaba 180 € de multa o no pensara en regresar a Turquía.
Esta es el resumen de una historia que, como todos comprenderéis, acabó pagándose la multa.

Después nos llegó el turno de la frontera iraní. Nunca he visto un Carnet de Passage ser tan leído, escrito y trabajado como lo hacen en Irán.

El papeleo, firmas, refirmas, … es impresionante.
Ya se empieza a sentir que el idioma es un problema. Solo decir que el que tramita el Carnet de Passage no sabe ingles, ni francés, ni español, … pero sí farsi.
Como podemos entendemos que antes de diez días tenemos que pasar por la policía en Teheran o mañana en Bardarán para terminar de formalizar algo ¿¿??. Decidimos dormir en el primer sitio posible nada más pasar la frontera para hacer mañana el papeleo. Lo hacemos en Maku (a unos 30 kms de la frontera), en concreto en el hotel de la organización ITTIC (una especie de Paradores, pero donde solo pretenden tener unas instalaciones decentes para uso de turismo interior. Su relación calidad-precio es muy buena).


Primer dia en Irán:

Volvemos al pueblo de Bardarán y nadie nos sabe dar referencia de lo que queremos. Llegamos hasta la frontera y pregunto en la entrada por la dirección de la policía. El paisano me dice que me arregla él el trámite si le pago 25€. Nasti. Salimos y después de varias preguntas a un militar y a un gerente de biblioteca, todos nos envían al pueblo de Khoy (capital de la zona).
Todo era por poenr una matrícula iraní


Nos llegamos; puesto de policia, OK. Pero hay que ir a un banco y sucursal determinados a ingresar un dinero (no hemos podido averiguar la razón). Perdidos, nos salva un empleado de otro banco que se viene en el coche para llevarnos al correcto.
Pago en el banco, OK.
Volvemos a la policía. Nos envían a por fotocopias, Ok. Nos llevan al jefe, al cual encontramos lavándose manos, cara y pies (como luego comprobaremos se preparaba para la oración).
Firmas, y aparece la razón de todo este lío: dos placas de matriculas iraníes para poner encima de las originales.
Ahora han conseguido que vaya con Adela y el coche cubiertos.


Son más de las dos. Cansados y comidos, tomamos ruta a Tabriz.
Nos hemos saltado la visita al Monasterio de san Tadeo y la iglesia Qareh. Todo ello historia Armenia.
En Tabriz para desquitarnos de estos dos días de burocracia, multa y paciencia, nos instalamos en El-Goli Pars Hotel. Que el lujo no falte en determinados momentos.

De Irán, por ahora, lo mejor las personas y el clima.

Tabriz, paseo entre el Bazar y el Mercado de Comidas

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